Columna del Editor: La Paciencia en la Fotografía

Ser paciente funciona en todos los aspectos de la vida, de hecho. Pero se nota especialmente su utilidad en la fotografía. Es curioso e irónico que alguien te recomiende ser paciente, en un arte cuya características esenciales son la rapidez e instantaneidad.

Escena de Ingleses Beach, a Little Time-Lapse, © Augusto Ferreira

El término "Paciente" parecía aplicarse mejor, allá por la mitad del siglo XIX, a los fotógrafos y a las personas que posaban para ellos. Como saben, en los inicios de la fotografía, para que una cámara inicie y termine de realizar una exposición, se necesitaba desde media ahora a 15 segundos en los modelos más novedosos de finales de siglo. Este era tiempo en el que absolutamente nada en la escena podía -debía-moverse, pues de otro modo, como en la Fotografía de Larga Exposición, todo lo que se moviera dejaría un halo borroso.

¿Y cómo hacían los retratados? Imaginarás que nadie podría mantener su misma estancia por tanto tiempo, así que las personas que serían retratadas, al sentarse, apoyaban la cabeza en una especie de soporte, que los ayudaba a mantenerla erguida, y que como estaba detrás de ellos, no se veía en la foto.

La cantidad de tiempo requerida también era razón para que nadie saliera sonriendo. Después de todo, quién puede aparentar estar feliz por tanto tiempo.

Pero esos eran los dilemas de antes, pues ahora, técnicamente, la fotografía ya no exige tal grado de paciencia. Cary Wolisnky y Bob Caputo, fotógrafos de la National Geographic, dicen, sin embargo, que ésta es la virtud más grande un fotógrafo, y si bien siempre intenté guiar mi fotografía por este principio, no había descubierto su importancia hasta hace poco.

El día de la epifanía, caminaba con mi familia a lo largo de la playa durante las vacaciones, y no había realizado muchas fotos desde que llegamos, así que me urgía tener material conmigo a esas alturas, razón por la que llevé mi Olympus y mi smartphone al paseo.

La verdad es que cometí varios errores, y entre ellos, uno de los más importantes, es que fui muy cargado,  pues salí con la idea de aprovechar lo mejor posible la cacería de imágenes. Por tal razón, no sólo me costaba llegar a mi teléfono en el bolsillo, sino que me resultaba incómodo tener que fotografiar el mar mientras caminaba -para mantener el ritmo de los demás-, por lo que a menudo me paraba para tomar fotos y terminaba atrasándome decenas de metros.


Al cabo de un rato de caminar, fotografiar y hablar; empezó a llover a cántaros, a tal punto en que las gotas golpeaban, así que debimos volver. Y entre la lluvia y la combinación de los anteriores, tengo que admitir que aunque haya fotografiado con las 2 cámaras, me sentía frustrado y no especialmente orgulloso de mis resultados, pese a que caminar 4km me hizo bien físicamente.

Resultó que la urgencia de fotografiar algo sin sentirlo necesario, y el no darme el tiempo suficiente para buscar ángulos o luces; fueron señales de falta de paciencia (Y tiempo, me cabe agregar).

Al día siguiente, me encontraba en el apartamento trabajando con un diseño, hasta que me di cuenta de que eran las 6 p.m., y como tenía el mar a sólo algunos metros, me pregunté, sin razón aparente, cómo se vería un time-lapse del mar y de la playa, así que sin pensármelo dos veces, tomé una silla, un trípode y mi smart, y fui a instalarme por 3 horas, pasando el tiempo escribiendo esta columna, y muriendo de frío.

Entonces ¿Significa ser paciente, el esperar en un mismo lugar hasta que la foto se presente? Ahora creo que la definición es más amplia.

La historia detrás: El Pupilo de Gursky


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