Columna del Editor: El Retoque Fotográfico ¿Hasta Qué Punto es Aceptable? ¿Qué Tan Real es la Realidad Fotográfica?

Éste es un video que anda circulando por la internet desde hace unos días, y que considero una obra de arte como tal. En él, podrán ver la transformación de una chica común y corriente (Con la que quizás no saldrían a primera vista), a través de un programa de edición, a lo más cercano posible a una estrella de cine.



Mucho se ha hablado de este corto musical y de su cuestionamiento. Lo que ciertamente podemos asegurar sobre el mismo, es que en él ocurre un cambio casi milagroso, gracias nada más y nada menos que a “Photoshop”, o bien, una manifestación del conocido programa.


La gran pregunta que esta obra deja flotando en el aire es: ¿Qué tan real es lo que vemos en televisión, el cine o en una fotografía? 


Todos sabemos que las figuras que aparecen en revistas y demás medios, de algún modo u otro reciben cierto retoque, en mayor o menor medida. El problema se encuentra en que en ocasiones nos hemos encontrado con desastrosos ejemplos, en los que las personas han sufrido una transformación tan grande e irreal, que todos sabemos que en la realidad, cuando están sin maquillaje (Porque el Photoshop a veces sólo es sólo una manera más rápida de maquillar), no se parece en absoluto a lo que se muestra.



Claro que al ver a estas personas sin ponernos a analizar en detalle lo que vemos, grabamos en nuestro inconsciente determinados estándares de belleza.


¿Pero cómo nos afecta esto?

Puede que a simple vista no nos parezca realmente importante, pero es porque ya estamos acostumbrados a este tipo de discusiones sobre la "verdadera belleza" y el tipo de belleza que la moda establece como predominante. El caso es que el verdadero problema está en aquellas personas y jóvenes que toman como ejemplo el look de estas personas, que se dejan influenciar por la posibilidad de verse tan atractivos como su estrella favorita.

Casos de personas que por lograr este fin han llegado incluso a padecer de enfermedades graves (Bulimia, anorexia) no han esquivado la mira del público. La industria de la moda ha recibido -y sigue recibiendo- duras críticas por los tipos de estándares que crea.

Carmen Cachero, quien escribe en el Blog Devil Wears Zara, para la revista Vogue, hace el siguiente comentario:

"Es posible que con el retoque fotográfico se hayan producido algunos excesos, pero también podríamos decir que en el mundo de la moda se abusa de otras cosas en las que no se repara. Por ejemplo, el hecho de que una modelo se haya sometido a cirugía, o una actriz esté operada, también es una modificación de la realidad y nadie obligaría a poner un rótulo indicando: “La modelo de la imagen ha sido operada”. No soy partidaria, por tanto, de advertirlo.

El Photoshop es necesario porque cualquier fotógrafo que trabaja con la imagen necesita retocar sus instantáneas. De hecho, antes de que se inventara ya existían otros procedimientos y las fotografías también se editaban.

Creo que avisar solo de ese aspecto sería un poco hipócrita. Es cierto que la moda tiene esa vertiente de irrealidad, porque desde luego no es lo mismo ver a una persona maquillada que sin maquillar, peinada que sin peinar, y con todo un estilismo que la favorezca. Es decir, que no creo que en el mundo de la moda haya mucho de realidad.

Es verdad que debería existir una cierta ética, especialmente en lo que atañe a los productos publicitarios. Considero, sin embargo, que la gente no es tan ingenua como a veces pensamos. Sabe bien que todo forma parte del mundo de la ficción.

De hecho, algunas veces el abuso del Photoshop puede provocar un efecto contrario al que realmente se persigue. Hay personajes que son muy populares, pero de los que la gente termina burlándose porque aparecen una y otra vez muy retocados en las revistas. El público es perfectamente consciente de cómo son en la realidad."

Lo cierto es que ésto nos deja con planteamientos éticos bastante profundos.


¿Hasta qué punto una modificación o retoque se vuelven anti-éticos? ¿Hasta qué punto deja de ser una simple edición para convertirse en una manipulación?

En una era completamente digital, donde vivimos con un temor constante hacia la posibilidad de recibir información alterada con el objeto de producir cierta reacción nuestra hacia determinado sector, confiar en lo que vemos se hace cada vez más difícil.

Y empalidece la fotografía fashion frente a un género de mayor trascendencia a nivel social, el género periodístico.

Sólo hace unos días atrás, corrió la noticia de que Narciso Contreras, foto-reportero freelancer perteneciente a la agencia Associated Press (AP), ganador de un Pulitzer en el año 2013, fue despedido por haber clonado uno de los elementos en la composición de una fotografía, una cámara de video.

Decía Contreras, hace tan solo unos días, cuando fue expulsado de la agencia, que la cámara de vídeo que clonó en la esquina inferior izquierda, le distraía, que podía distraer al lector, al espectador. Algo que el propio vicepresidente de AP mencionaba como un elemento de muy bajo contenido informativo en la propia composición. Tal vez la fotografía no fuera tan buena como otras de Narciso, pero esa cámara de vídeo le molestaba, en su propia visión de la misma, y decidió… clonarla. Hacerla desaparecer.

Claro que en fotoperiodismo es una historia totalmente distinta, y si bien se ha debatido más de la cuenta, la conclusión que casi todos comparten es que la Edición sobre las fotos es aceptada, cuando se trata de factores como las curvas, la exposición, la saturación, el balance de blancos, y otros, que si bien no corrompen la naturaleza de la fotografía, ayudan a que sea más agradable a la vista de los espectadores,  y a saldar las pequeñas deficiencias del equipo fotográfico, sin alterar la realidad. En cuanto a la Manipulación, que consiste en la alteración -de la realidad- de elementos originales de la fotografía, esto definitivamente no es bienvenido, y es la razón por la que Contreras y muchos otros perdieran sus empleos.



(Arriba) Foto Original. (Abajo) Foto alterada. Se puede ver cómo desaparece la cámara de video que yacía en el suelo, además de otras modificaciones de saturación y demás.

Cuando se trata de algo tan importante como la información, aunque se trate de objetos pequeños que molesten en la composición, se supone que las fotografías deben de ser mostradas tal cual fueron realizadas, porque si se permitieran incluso pequeños cambios, eso dejaría abierta una ventana tan amplia para fotógrafos que busquen maliciosamente o no presentar fotografías menos reales y más atractivas. La gente dejaría de confiar en la información que recibe.

Por supuesto que no es la primera vez que escuchamos de manipulaciones, pues no hace mucho tiempo, se revelaron fotografías originales realizadas para la Agencia Magnum -de la que eran miembros figuras como Ansel Adams o Henri Cartier-Bresson-, que habían sido retocadas para lograr un efecto un tanto más artístico, aunque realmente no es algo de criticar, teniendo en cuenta el fin.

Foto original antes de ser editada. Henri Cartier-Bresson en la Marcha en Washington, realizada por Bob Henriques. La figura borrosa en primer plano es el Dr. Martin Luther King Jr. (Magnum Photos)

Todos nosotros editamos nuestras fotografías de alguna forma u otra. Es decir, editar puede ir desde un simple ajuste de brillo hasta la aplicación de algún filtro “vintage”, y generalmente lo hacemos con un objetivo en la mente: “Que la foto se vea bien”. Si es una obra de arte seguramente la editaremos y/o alteraremos lo necesario para que represente nuestra visión. Pero los que buscamos hacer arte del tema tenemos un fin particular. Por esta razón, dejaremos la edición de fotografías artísticas fuera de este artículo.


Entonces ¿Por qué fotógrafos cuyo trabajo debe ser totalmente objetivo lo hacen?


Este es un artículo de la Web Quesabesde, en la que listan 10 ejemplos de manipulaciones bochornosas por parte de la prensa. Y acompañan el artículo con una buena columna sobre el tema.



Las conclusiones son simples, en pocas ocasiones los fotoperiodistas tienen en mente fines artísticos, y en la mayoría de los casos las alteraciones tienen finalidades políticas o económicas.


"Por tanto, en cuanto a edición de la fotografía se refiere, los ajustes serán sólo aquellos que comporten la modificación de brillo, curvas de nivel, de forma ligera la saturación de colores o al contrario (pensemos que transformar una foto al Blanco y Negro resulta ser una desaturación total y nadie se opone), máscaras de enfoque ligeras y, tal vez, eliminar alguna mancha del sensor. Los recortes siempre inferiores al 10% y en casos muy justificados".

Alfons Rodríguez, fotoperiodista y profesor en la UPC-CITM (Universidad Politécnica de Cataluña – Centro de la Imagen y Tecnología Multimedia)


En todos los casos en los que ha habido manipulaciones expresas y hechas públicas, tanto fotógrafos como medios de prensa se han visto –como cabe esperar- negativamente afectados, al punto en el que todo su trabajo anterior y reputación sufren también las consecuencias. Esto ocurrió con Adnan Hajj, fotógrafo de Reuters, quien por manipular el humo de una de sus fotografías (Para hacerlo más dramático), no sólo fue rescindido del contrato con la agencia, sino que también lo acompañaron más de 920 fotografías suyas, al ser eliminadas del archivo de la organización de forma permanente.

(A la Derecha) Foto retocada de Adnan Hajj. (A la Izquierda) Foto Original.

Conclusiones

"La fotografía tiene un destino doble... es hija del mundo aparente, del instante vivido, y como tal guardará siempre algo del documento histórico o científico sobre ella; mas ella es también hija del rectángulo, un producto de las bellas artes, el cual requirió el 'rellenamiento' agradable o armonioso del espacio con señales en blanco y negro o en color. En este sentido, la fotografía tendrá siempre un pie en el campo de las artes gráficas y nunca será susceptible de escapar de este hecho." 

(Brassai, Nueva York, The Museum of Modern Art, 1968, p.14)


Hay quienes piensan que al ser fotógrafos, guardamos cierta responsabilidad frente a lo que hacemos con nuestro trabajo, ya que la fotografía es el único arte que puede demostrar la realidad tal cual es, de forma objetiva. Este es un pensamiento que viene incluso desde sus orígenes, en el siglo XIX.

Y si bien eso no quiere decir que no debamos editar o manipular en absoluto nuestros trabajos, tenemos que considerar a aquellos que serán nuestro público, y qué impacto pueden tener sobre el desarrollo social, económico, político y cultural en el que los damos a conocer.

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