Fotos Inéditas del Paraguay del Siglo XIX - Obras de Auguste François

Auguste François

¡Buenos Días Lectores!

Hace unas semanas me enviaron una fotografía de Asunción en los años 60', y simplemente quedé fascinado, pues al verla, simplemente no pude contenerme la risa. Se puede ver que la ropa cambió desde entonces, pero la idiosincrasia nunca lo hizo... En fin, como me encantó la foto, empecé a buscar otras fotografías antiguas del Paraguay, y saben, no es muy fácil encontrar mucho material, pues aquí, la fotografía nunca se manifestó realmente de forma notoria, sino hasta la segunda mitad del siglo XX. El caso es que al fin me encontré con este conjunto de fotografías de Auguste François, cónsul del Paraguay durante la época de 1893 a 1895.

Las mismas formaron parte de una exposición realizada en nuestra ciudad capital, allá por el año 2011, y cuya curadora fue la crítica de arte y editora, Adriana Almada. Más abajo, les mostraré fotos de la sociedad paraguaya de antaño, y los ilustraré con fragmentos de un artículo que ella misma escribió, realizando un gran resumen de la historia de este hombre y de su paso por el Paraguay durante este par de años.



Auguste François, Calle de Asunción, 1894. © Association Auguste François.

Dice Almada: François fue cónsul de Francia en Paraguay entre 1894 y 1895. Compartió su tiempo entre la función diplomática y la pasión por la fotografía. Las imágenes que captó durante su breve estadía en el país constituyen un valioso testimonio gráfico del Paraguay de fines del siglo XIX. Este corpus  -unos 200 clichés y copias realizadas por el propio autor- permaneció inédito hasta hace pocos meses. Parte del mismo permanece expuesto en el Museu da Fotografia, instalando un gesto de anacronismo en devenir de una bienal contemporánea.


Auguste François. Camino a Caacupé, Paraguay, 1894. © Association Auguste François, Paris.

Auguste François era todavía un fotógrafo inexperto cuando llegó al Paraguay en 1894. Venía del París renovado por Haussmann, con sus grandes avenidas y luces, a una Asunción aún marcada por las cicatrices de la guerra .

Poco se sabe sobre las condiciones en que desarrolló aquí su producción fotográfica. En la documentación que ha llegado a nosotros a través de sus herederos no hay referencias concretas ni indicación alguna que permitan inferir pretensiones estéticas. Cabe pensar que su interés obedecía, más bien, a su perfil de viajero decimonónico, investigador curioso y amante de la aventura.

Auguste François. Campamento a orillas del Río Salado, Paraguay, 1894. © Association Auguste François, Paris.

(...) Auguste François reivindicaba la fotografía como documento de la realidad. En una de sus cartas dice: “Mi sucesión de escenas cocodrilescas no le debe nada a la imaginación. La cámara instantánea es lo más sinceramente realista que existe. Hay árboles íntegramente amarillos, puras flores sin hojas, de un aspecto desconocido; otros totalmente violetas, carpinchos, especie de jabalíes anfibios con cabeza de rata” . Hoy podemos decir que las fotos no muestran tanto la realidad como al sujeto que fotografía. Lo manifiestan más que el propio retrato. No vemos su exterior sino que compartimos su mirada: estamos dentro suyo por un instante. Por eso la fotografía no puede ser neutra y la imagen no es una historia en sí misma. Es, como bien dice Didi-Hubermann, “una mariposa: una imagen es algo que vive y que sólo nos muestra su capacidad de verdad en un destello” .

(...) Poco sabemos sobre la técnica y el material que empleaba . Quizás, al igual que Boggiani, trabajaba en talleres improvisados, a la intemperie. Los álbumes con las copias realizadas por el propio Auguste François permanecen en París, bajo el cuidado de la asociación que lleva su nombre. El archivo donado al Paraguay está constituido por imágenes digitalizadas a partir de las planchas en papel o de algunas placas de negativos. Las fotografías seleccionadas para esta exposición y las incluidas en el catálogo derivan de este archivo. Las leyendas que acompañan las fotos son de puño y letra del autor y han sido reproducidas textualmente .

El hecho de no haber accedido al “original” –ni a los negativos ni a las copias papel- es casi una metáfora de nuestra condición contemporánea: copias de copias, cada una de las cuales importa ya una interpretación (¿cuánto hay de personal en esa ligera variante de gris que se esconde en el pliegue de una camisa o en el costado profundo del agua?). A esto se suma la implacable acción del tiempo y sus contingencias. Todas las marcas han sido respetadas, preservadas como un testimonio. Así, las imágenes presentan superficies accidentadas donde el ojo puede deambular como un flâneur.

Auguste François. Inundación, Paraguay, 1894. © Association Auguste François, Paris.

Auguste François conoció el origen de esta “civilización de la imagen” en la que estamos inmersos, anticipando ya el pasaje del sin-arte al arte en la historia de la fotografía. El cónsul dejó el Paraguay en 1895, cumpliendo lo que René Char más tarde demandaría: “Un poeta debe dejar huellas de su pasaje, no pruebas. Únicamente las huellas hacen soñar” .

Auguste François. Indios Tobas, Paraguay, 1894. © Association Auguste François, Paris.

Si quieren leer la nota completa escrita por Adriana Almada, no duden en visitar este link, ya que encontrarán algunas anécdotas interesantes sobre la estadía del Sr. François por el Paraguay.

Por otro lado, también les dejo algunas fotografías de lo que en su momento, fue la exposición del año 2011.




La gente que sale a recibir al tren en Areguá. 




Auguste Francois de caza en Paraguay. 

A. François con sus perros.







El trabajo femenino. Caazapá, mujeres en el mercado, 1894. 




















El cónsul vestido con atuendos indígenas. 







Espero que les haya gustado el artículo! Si tienen algún comentario, duda u opinión, no duden en dejarlos en la sección de comentarios, más abajo.

Esto es todo por hoy!

Hasta la Próxima y Carpe Diem People!

Fuentes:

Ahh!! Casi me olvido! Ésta es la foto de la que les hablé al principio:


2 comentarios :

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