Columna del Editor: El Mundo Sin Fotografía - Parte III - El Paisajista


Es el año 1920, la primavera se posa en el Valle de Yosemite, en Estados Unidos. En la orilla de un cauce podemos reconocer al joven y entusiasta dibujante y pintor estadounidense, Ansel Adams, quien se encuentra, frente a un lienzo de gran tamaño, dibujando el contorno de la formación rocosa Half Dome. 

Adams se dedica principalmente a documentar paisajes naturales de su tierra y otros parajes, con el objeto principal de registrar su belleza, y quizás, algún día, dársela a conocer al mundo.

Usualmente, empecinado como está, una obra de este calibre suele tomarle alrededor de dos meses, uno para trazar la imagen con pleno detalle, y otro para colorearla tan real como pueda.

Definitivamente, no es un trabajo fácil, y la obra siempre está sujeta a cambios, ya que de esto subsiste la naturaleza. Es por esta razón que el paisajista, además de elegir los atardeceres (En donde los contrastes, las texturas, y las sombras se hacen más visibles), elige con mayor frecuencia la primavera, ya que es una estación larga, y la naturaleza premia a los pacientes vistiéndose de gala.

Para este caso particular, el trabajo de Adams durará casi 1 año en su terminación, ya que, como aficionado a la biología que es, se propuso capturar el Parque también en invierno, cuando está nevado, e incluir su flora particular.

Así, detalles como las nubes, son dejados para el final, ya que como siempre están en movimiento, las del último día marcan la finalización de la obra, así también algunos de los personajes de la escena, como algún oso pardo que se acerca a atrapar salmones en tiempo de desove. Detalles como éstos ciertamente enriquecen cualquier imagen.

Pero mientras les relato esto, el dibujante está dando los toques finales a su parte del día, y si nos acercamos al atril, podremos ver que algunas montañas ya están delineadas, e incluso un par de abetos y pinos, propios de la región. Es seguro que mañana volverá para completar el río que pasa a los pies de las laderas.
Pero Adams no parece del todo satisfecho, así que dejo la libreta a un lado, y como buen escritor, me acerco al hombre a preguntarle qué le ocurre, para esclarecer los hechos.

"No conozco de escultura, pintura, o pieza musical que exceda el atractivo “llamado espiritual” de las ascendentes colinas de granito y del domo; de pátinas de luces en la roca y en el bosque, y del trueno y el susurro de las aguas que fluyen en la cascada.  Es por eso que intento hacerlo lo más detallado y real que puedo. Me preocupa que la gente no quiera creer en la autenticidad de este cuadro, si lo hago bien, hay quienes dirán que es tan hermoso lo que ven, que es muy probable que sea producto de mi imaginación,..."

"Para eso estoy" Respondo. "Mi libro y yo somos testigos de que esta obra natural es real, y gracias a usted, se convertirá en el sueño de muchos. "Una vez que lleve la historia al Times, seguro expondrán su obra en las grandes galerías, y quien sabe, será difícil llevar estos dibujos al mundo, pero incluso podrían crear un impacto mayor al que alguna vez ha aspirado".

Y habiendo dicho eso, ayudo a retirar las cosas, y nos preparamos para volver el día de mañana, en el que cada uno continuará dando los toques finales a sus obras...

Ésta es una obra de ficción. Nombres, personajes, negocios, lugares, eventos e incidentes, son producto de la imaginación del autor, o están utilizados de manera ficticia. Cualquier parecido con personas reales, o eventos actuales, es intencional, y a la vez coincidencia.

Espero que esta serie les guste. Realmente me gustaría escuchar sus opiniones, likes, y cualquier tipo de comentario relativos. Así que si les gustó, estaría de 10 que la compartan.

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