Columna del Editor: Café Vintage, el Sabor de la Fotografía Análoga - 2da Edición

Saben, en ocasión pasada estaba revisando mi pequeña colección de cámaras antiguas, y me di cuenta de
cuánto adoro fotografiar usando un rollo de 35 mm, confiar en mi casi nula expertise con los controles manuales, y ponerme de nervios de punta mientras espero el revelado de mis fotos, hasta que finalmente recibo un sobre con mis negativos y un disco con todas mis capturas.

Ciertamente, la sensación al hacer y ver las fotos es casi tan placentera en cuanto se compara a la preparación de un Cappuccino Vienés preparado paso a paso...

El proceso empieza cuando salgo a comprar el rollo. Lamentablemente, aquí no hay mucha variedad, pero no me quejo, el café café sigue sabiendo igual de fabuloso, aunque no cambie los ingredientes.

Cuando vuelvo a casa, tomo a mi muy querida Olympus OM-1, reliquia familiar, y, antes de abrir la tapa de la cámara, observo detenidamente cada uno de sus componentes metálicos de acabado perfecto, y me pregunto cómo las cámaras construidas hace 40 años no llegarían intactas hasta aquí. Ahí es cuando me detengo a apreciar al aroma a cuero añejo que la protege de las inclemencias del paso del tiempo.

Es gracioso como el café molido produce el mismo efecto, y desde la perfección en su producción, al fuerte aroma que lo compaña, no veo algo más noble pero a la vez tan incompleto...

...Ya estiré el rollo, ya calenté la leche a punto de ebullición. La vertí cuidadosamente sobre el café, lo introduje delicadamente en la cámara...

Cierro la tapa, y puedo notar una suerte de líquido espeso y pastoso, el cual, si bien no tiene finalidad ahora, sé que será mi deber dársela más adelante.

Presiono el obturador dos veces, mezclo un par de veces, para asentar el rollo, para asentar el café; así sabré que está lista para capturar.

Lo siguiente es la parte más divertida, pues es cuando, cámara en mano, salgo a la ciudad a a detener momentos únicos en mi memoria documental. Ellos se pueden mover a un ritmo ajetreado e impaciente, pero yo sabré que con paciencia, habiendo estudiado la luz, y a mi propia cámara, capturaré los mejores.

Como se imaginarán, todo depende de la exquisitez que uno quiera transmitir con lo que hace. Por eso, mezclarlo con calma, pausando cuando sea necesario, y sumándole ingredientes de a poco, te aseguras de que el producto será el mejor.

...Después de haber hecho todo lo que tengo en mi poder para hacer de mis fotos y de mi café los mejores, sólo queda saber si logré mi objetivo. Usualmente, la impaciencia por saberlo me gana de antemano, pero sé que la espera vale la pena.

Al final, mis copias de contacto y fotos en miniatura yacen sobre la mesa. Al lado suyo, mi taza de cappuccino. Y al lado de ésta, otra más, ¿Pues qué sentido tiene que algo tan maravilloso no sea compartido?.

Si me equivoqué en alguna parte del proceso, me alegro, porque puedo aprender de ello; y si no me equivoqué, con más razón debería de aprender algo. Pero de todas formas, el sólo hecho de formar parte de este, me recuerda lo mucho que adoro tomar café mientras leo un libro o admiro fotografías "vintage".

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