Anécdota de un Street Photographer Nivel Noob*

Buenos días!

Saxo, por Stefan Toews
Hoy, mientras paseaba por las calles de Ciudad del Este (Paraguay para quien nos lee de afuera), imaginaba la impresionantemente gran cantidad de fotografías callejeras que podría tomar, debido por supuesto a la gran cantidad de vida y movimiento que se desarrolla en las calles de esta pequeña Cosmopolita, y de repente sentí cierto enojo conmigo mismo por el hecho de que me acabé los rollos de mi cámara y porque no llevé mi compacta, así que ahí va una lección para todos aquellos que lean esto, siempre que sea posible, lleven su cámara a todos lados, y si la llevan, manténganla con batería llena.

Lo gracioso es que mientras paseaba y observaba el enorme set que se movía incansablemente en la ciudad, recordé la primera vez que salí con un amigo a fotografiar las calles de Asunción, y he ahí el origen de esta anécdota...

En su momento, nos armamos con la última tecnología fotográfica, en mi caso, llevé mi Samsung Omnia 7 (celular) y Stefan (el amigo), su Panasonic Lumix... sí claro, es un sarcasmo. Dejamos el auto estacionado en una de las calles y salimos con nuestras cámaras, así entonces, calculábamos nuestras tomas con casi absoluta precisión (o por lo menos eso creíamos).

Lo cierto es que, teniendo en cuenta todo lo que aprendimos, habremos tomado alrededor de 150 fotos (que resulta poco para algunos), pero ya estábamos felices... hasta que... la vimos... entre todas las fotos, había UNA que permitiría que podamos volver con la conciencia tranquila a nuestras casas.

15 de Agosto
La foto implicaba fotografiar a un relojero callejero, sí, de esos que tienen su banquillo en el medio de la acera, y quien, con tanta simplicidad, representaba la complejidad del espíritu del ciudadano paraguayo (un poco de pensamiento profundo no te matará).

La verdad es que no parecía difícil, total, él estaba centrado en su trabajo y difícilmente le importaría que dos fulanos lo fotografíen, claro, eso pensábamos...

Imagínense la situación, nosotros estábamos del otro lado de la calle, él estaba en la acera contraria, a parte de él y nosotros, no había ni un alma en las calles (y pensar que eran las 10 de la mañana), de turistas no teníamos nada, y nuestras cámaras eran casi improvisadas... quién nos tomaría en serio.

Como yo no tengo Zoom, sabía que la única forma de tomarle la foto era a 30 cm. de distancia, y el Zoom de Stefan no se acercaba lo suficiente, así que tomamos la decisión, tomaríamos la foto sí o sí.

The Clockwork Man, por Augusto Ferreira
Era de tarados pensar en que podríamos capturarlo en una foto y creer que no nos vería o que no pensaría mal; total, éramos 3 personas en la calle, se supone que por regla, se debe procurar fotografiar en lugares donde hay mucha gente. Así que hicimos lo que cualquier cristiano haría, le pedimos permiso... y juro que nunca antes vi tanta desconfianza en la mirada de una persona mientras le explicaba que era para fines artísticos y demás chácharas.

Así pues, no dijo nada, y entendimos su silencio como un "ok"... pues creo que le habremos tomado 10 fotos cada uno. Y si bien los nervios no nos dejaron crear obras maestras, entendimos una lección importante...

"Procura ser discreto, y si no puedes, pide permiso, pero siempre sé amable, en la mayoría de los casos la gente no te morderá; y por último, que no te agarren los nervios, no conseguirás la foto y terminarás acobardándote".

"Recuerda que somos animales, y podemos percibir el miedo y los nervios" (Guiño).

Untitled
Tic-Tac, por Stefan Toews

Espero que les haya gustado esta anécdota,  no se olviden de dejar sus comentarios abajo.
Hasta la próxima!

*Noob: Refiere al novato o principiante en alguna materia específica, término que surgió en la Internet.



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